ALOJAMIENTO
Descansa, desconecta y redescubre la tranquilidad del campo
Hasta 15 Personas
7 Habitaciones
3 Baños
Cocina
Salón-Comedor
Barbacoa
Parking Gratuito
Piscina
Patio Exterior
Ubicada en plena naturaleza y con raíces que se remontan al siglo XVII, La Ermita es una casa rural con alma. Totalmente reformada, mantiene el encanto tradicional de la arquitectura de la época, combinada con todas las comodidades modernas para garantizarte una estancia inolvidable.
La casa principal cuenta con 7 habitaciones amplias (2 dobles de matrimonio, 3 dobles con cama individual y una triple con 3 camas), 3 baños completos, un salón-comedor acogedor, una cocina equipada y un extenso jardín exterior. Todo pensado para que cada momento en La Ermita sea sinónimo de descanso, disfrute y conexión con lo esencial.
En el exterior, encontrarás un patio con barbacoa, zonas para comer al aire libre y una piscina ideal para refrescarse en los días cálidos.
Aquí el tiempo se detiene. Respiras aire puro, duermes sin ruidos y sientes la paz del entorno rural.
Ya sea para una escapada con amigos, unas vacaciones en familia o unos días para ti, La Ermita es ese lugar al que querrás volver.
Piscina
Piscina Privada para Disfrutar Todo el Verano
Durante los días más cálidos, nuestra piscina se convierte en el lugar favorito de quienes nos visitan. Rodeada de naturaleza y con amplias zonas exteriores, es el espacio perfecto para refrescarse, tomar el sol o disfrutar de momentos inolvidables en familia y con amigos.
Tanto si buscas descansar después de una ruta por el entorno como si simplemente quieres disfrutar de la tranquilidad del campo, la piscina de Alojamiento Rural La Ermita te ofrece el equilibrio perfecto entre ocio, comodidad y naturaleza.
Salón
Un salón luminoso y espacioso que invita a desconectar, ideal para disfrutar de la calma del entorno rural en cualquier momento del día.
Un lugar para reunirse sin prisas, charlar junto al fuego o simplemente relajarse en un ambiente lleno de calidez y tranquilidad.
El rincón perfecto para descansar después de un día en la naturaleza, ya sea en familia, con amigos o en un momento de paz personal.